Las Provincias

Temperatura del agua del mar

Antonio Rivera - 20 Ene 2012 - 16:09

Si en estos días han ido a la playa y han podido darse un baño, habrán comprobado que, si se encuentran ustedes en las costas mediterráneas, el mar está cálido, bastante cálido diría yo.

Llama sobre todo la atención las temperaturas que se están registrando en aguas de la costa mediterránea andaluza, donde la corriente que entra desde el Atlántico suele mantener las aguas en valores más bajos que los que por ejemplo se registran en zonas del golfo de Valencia, que suelen ser las más altas de la costa mediterráneo. Este hecho puntual es debido a que en los últimos días ha soplado levante en el estrecho, lo que dificulta la entrada de dicha corriente fría atlántica, elevando por tanto las temperaturas del agua del mar.

En lo que se refiere a la costa de la comunidad valenciana, en estos momentos del año nos encontramos con temperaturas que llegan a los 26.7ºC, según la boya de Valencia, lo que supone una temperatura para el agua del mar superior a la normal en esta época del año. No es nada extraordinario, ya que en algunas ocasiones estas temperturas suelen ser incluso más altas, pero sí que llama la atención la rapidez con la que este año se ha calentado el mediterráneo, ya que la tardanza en la llegada del verano mantuvo los valores de la temperatura del agua del mar por debajo de lo normal durante gran parte del mes de junio. Lo cierto es que ya llevamos bastantes días con temperaturas ambientales elevadas, lo que sin duda ha favorecido el calentamiento de la superfie del mar.

¿Y qué consecuencias tiene el tener el mar a tan altas temperaturas? Pues más allá de la extraña sensación que tienen los bañistas al buscar el baño refrescante para saciar los calores, la temperatura del mar tiene una importancia importante para el clima de sus zonas colindantes. Pensemos por ejemplo en las brisas. La temperaturas de las brisas está directamente relacionada con la del mar, ya que antes de llegar a tierra, fluyen sobre las aguas marinas adquiriendo una temperatura acorde a la del mar. En este caso en el que dicha temperatura es alta, las brisas que nos llegan son algo más cálidas de lo normal, con lo que su efecto refrescante se ve diezmado. Además, al ser más cálidas también son más húmedas, con lo que la sensación de bochorno aumenta considerablemente. También podemos añadir a todas estas consecuencias que las brisas, como hemos comentado en más de una ocasión, son vientos térmicos que tienen como origen el distinto calentamiento que se produce entre la superficie de la tierra y la del mar. Como ahora el mar está muy cálido, la diferencia de temperaturas con la costa no es muy grande, lo que hace que las brisas sean menos potentes y que penetren menos hacia el interior, con lo que el efecto refrescante de estas sea menos acusado.

Mirando un poco más allá acerca de las consecuencias de la temperatura elevada del mar, muchos se preguntan la relación que puede tener esto con las temidas gotas frías, o lluvias torrenciales otoñales, tan características de nuestro clima. Ante esto hay que dajar clara una cosa fundamental: la temperatura del agua del mar no es la única causa que desencadena las lluvias torrenciales. El hecho de que las temperaturas del mar sean muy elevadas no conllevan a que se tengan que producir dichas lluvias. Lo que sí que es cierto es que, si los demás  factores meteorológicos necesarios se combinan, las lluvias pueden ser más importantes, porque el combustible que les alimenta proviene de la evaporación del agua del mar, la cual depende de su temperatura y de la diferencia de ésta con respecto a la de la masa de aire que la sobrevuele.

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