Las Provincias

Signos naturales para la predicción del tiempo

Antonio Rivera - 20 Ene 2012 - 16:09

Marineros, agricultores y otras personas cuya forma de ganarse la vida depende del tiempo atmosférico, aprendieron hace muchos siglos que el mundo que nos rodea proporciona toda clase de claves para conocer el tiempo que va a hacer, si es que sabemos interpretarlas.

Parte de esa sabiduría popular acerca del tiempo es poco más que superstición y prácticamente inútil para un buen pronóstico, pero otra gran parte está basada en una cuidadosa observación del mundo natural y puede darnos una certera predicción del tiempo.

Vamos a centrarnos hoy en el comportamiento de los seres vivos, para en otra ocasión analizar algunos signos que podemos percibir en la atmósfera y que también nos podrán dar una idea acerca del tiempo que va a hacer. Ligeras variaciones del aire, que nosotros no podemos sentir, afectan a menudo a la apariencia o comportamiento de plantas y animales. Veamos algunos ejemplos:

Antes de desatarse mal tiempo, las golondrinas y los murciélagos vuelan más bajo que de costumbre. Estos animales tienen oídos muy sensibles a los cambios de presión. Así, cuando la presión comienza a bajar, lo que suele indicar un empeoramiento del tiempo, deben volar más bajo para compensar esa caída de la presión. Otra razón por la que vuelan más bajo es que también los insectos que comen estas aves vuelan más bajo cuando desciende la presión y aumenta la humedad, que pesa en las alas de los insectos. En cambio, si lo que se acerca es una tormenta, las golondrinas vuelan más alto en busca de su alimento, debido a que los pequeños insectos son arrastrados por las fuerzas ascendencias de aire que se producen en el seno de las tormentas

Cuando las arañas tejen sus telas quiere decir que la lluvia se encuentra lejos. En cambio, las ranas croan más como preludio de lluvia. Esto se debe a que las ranas no toleran que se evapore la humedad de su piel. Por ello, en los días de poca humedad, se encuentran casi siempre dentro del agua; pero cuando se aproxima la lluvia, y la humedad ambiental aumenta, suelen salir de agua y croar con mayor frecuencia.

Las abejas tienen también un sentido muy desarrollado para preveer los cambios de tiempo. Así, retornan al panal antes que se desencadene el mal tiempo. Pero también en el caso de las abejas podemos observar predicciones a más largo plazo ya que cuando a finales de verano y durante el otoño hay más abejas de lo normal, o si están especialmente activas, es altamente probable que el invierno sea frío y abundante en nevadas.

Otros dos animales que parecen intuir la llegada de las lluvias son las hormigas y las vacas. Cuando las hormigas van en procesión, o sea cuando tienden a marchar en línea recta formando una fila, la lluvia parece estar asegurada, mientras que las vacas se tumban ante la llegada inminente de la lluvia, al parecer para mantener seca una parcela de hierba bajo ellas.

Por otra parte, la llegada de las aves migratorias ha sido desde la antigüedad un signo que marcaba el final del invierno. Últimamente, y debido al ascenso que han experimentado las temperaturas a lo largo del Siglo XX, muchas de estas aves ya no realizan su viaje anual huyendo del invierno, y podemos ver a algunas de ellas pasando el invierno en nuestras tierras.

Uno de los insectos más precisos a la hora de proporcionar información meteorológica es el grillo. Éstos incrementan la frecuencia de sus chirridos a medida que aumenta la temperatura, debido a la aceleración de su metabolismo. Contando los chirridos podemos calcular la temperatura ambiente. Los grillos son un termómetro.

Temperatura = (nº de chirridos en 1 minuto/5)+9

Otros signos naturales que siempre se han asociado a la aparición probable de lluvia son por ejemplo el orejeo de los mulos, cuando los gatos se lavan la cara, cuando se bañan las palomas o la aparición de las hormigas con alas.

Por otra parte, se ha considerado un indicio de cambio de tiempo, cuando el gallo canta durante el día o cuando las cicatrices, antiguas heridas y amputaciones en los humanos, duelen, pican.

En cuanto al mundo vegetal, las piñas de los pinos son uno de los indicadores del tiempo más fiables. En tiempo seco, las escamas de la piña se abren; cuando se cierran, es señal de que va a llover. Esto se debe a que en tiempo seco las escamas se ponen rígidas y, cuando el aire está húmedo, absorben humedad y se vuelven flexibles de nuevo, permitiendo a la piña cobrar su forma natural.

Lo que queda claro es que, dejando a parte ciertas supersticiones, algunos animales o plantas parecen poseer un sexto sentido que les hace anticiparse a los cambios de tiempo, algo que los humanos hemos ido perdiendo a lo largo de nuestra evolución.

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