Las Provincias

La sensación térmica

Antonio Rivera - 20 Ene 2012 - 16:10

Podemos partir de la base que esto de la temperatura de sensación, o la sensación térmica si lo prefieren, no deja de ser algo subjetivo y que depende de cada persona. Todo lo contrario de lo que sucede con lo que conocemos símplemente como tempertaura, esa magnitud física que depende de la velocidad, o energía, con la que se mueven las moléculas de aire, y que evidentemente es la misma para todos nosotros en un momemto dado y en un lugar determinado. Esta última temperatura es la que miden los termómetros, mientras que la sensación térmica no la podemos medir de ninguna forma, aunque hemos desarrollado fórmulas y estudios para intentar determinarla.

Seguro que en más de una ocasión les habrá sucedido que en una reunión con varias personas unos se quejaban de que hacía mucho calor mientras otros estaban bien o incluso algún friolero se quejaba de que tenía fresco... Y es que nuestro cuerpo, dependiendo de su masa corporal, de su altura y de su grasa, y de otros factores como la propia vestimenta que llevemos se adapta mejor a unas temperaturas que a otras. Miren por ejemplo como los esquimales son todos de un patrón fisiológico muy parecido: bajos y gordos..¿Por qué?  Pues porque es esa fisonimía la mejor preparada para resistir el frío: las personas gordas y bajas están mejor preparadas para aguantar el frío, ya que la producción de calor interno es proporcional al peso, mientras que la pérdida de calor es proporcional a la superfície. La especie humana también se adapta al medio...Además, factores como la ropa que vestimos, también tienen una importancia directa sobre la temperatura que sentimos.

Por tanto, a fin de cuentas, la temperatura que cada uno siente depende en primera instancia de la fisonomía de cada persona y de su vestimenta, aunque también depende de otros factores meteorológicos como la velocidad del viento o la humedad relativa. En concreto, la velocidad del viento tiene una mayor importancia cuando las temperaturas son bajas, ya que el viento hace que la masa de aire que nos envuelve esté contínuamente renovándose, y como su temperatura es baja, nos roba constantemente calor haciendo que notemos frío. En ausencia de viento, la masa de aire que envuelve nuestra piel se mantiene más estática, con lo que se va calentando con el calor que nosotros desprendemos haciendo de esta forma que notemos menos frío. Existen fórmulas para determinar esa temperatura de sensación en función de la temperatura del aire y de la velocidad del viento. Es a esa temperatura a la que llamamos sensación térmica. La siguiente tabla nos permite calcular dicha temperatura:

Si se fijan en la tabla verán la gran importancia que tiene el tema de la sensación térmica. Por ejemplo, con una temperatura de 10ºC, notaremos evidentemente 10ºC si el viento está en calma, 5ºC con un viento de 24 Km/h, y -2.5ºC! con rachas de viento de 64 Km/h. Ahora entenderán el por qué estos últimos días que han estado marcados por el viento, bastante fuerte en muchos casos, hemos notado bastante frío, aunque las temperaturas, pese a bajar, aún no han alcanzado valores invernales.

Bueno sería que los medios de comunicación fueran poco a poco dándonos estos datos de sensación térmica, como por cierto ya se hace en otros países como EE.UU (allí le llaman Wind Chill), ya que, a fin de cuentas, creo que es tan importante la temperatura del aire, como la que realmente notamos.

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