Las Provincias

¿Pudo el caos aéreo influir en la gélida noche del viernes?

Antonio Rivera - 20 Ene 2012 - 16:11

Son muchas las cosas relacionadas con la meteorología que han sucedido a lo largo de este puente. En primer lugar, lo que más llama la atención, ha sido el cambio brusco de tiempo que hemos sufrido a lo largo de él, pasando de unas primeras jornadas prácticamente invernales, a otras que bien podrían catalogarse como primaverales.

La responsable de esta situación ha sido una borrasca que se ha acercado a nosotros desde el Atlántico, provocando dos cosas importantes: por un lado los sucesivos frentes asociados a la misma han dejado, y están dejando, precipitaciones en buena parte del territorio, sobre todo en las zoans más occidentales de la península y en el sur. Pero también ha sido importante el brusco ascenso térmico que ha provocado la llegada de dicha borrasca, un aumento que tiene su explicación en la masa de aire suave que ha traido consigo, sustituyendo a la masa de aire polar y fría que durante la pasada semana estuvo asentada en nuestro país.

No se crean que esto es nada extraño, sino que es un claro ejemplo de la variabilidad intrínseca de nuestro clima, propio de una zona como la nuestra situada en la zona templada de la Tierra. Una zona en la que el tiempo atmosférico depende muy mucho de que estemos bajo la influencia de las masas de aire que nos llegan desde el norte o de las del sur, con resultados muy dispares.

Hay veces en las que la transición entre unas masas de aire frías del norte y otras suaves del sur sucede brúscamente, como ha sido ahora, lo que trae consigo un cambio de tiempo importante que hace que más de uno se vuelva loco a la hora de elegir que ropa ponerse, y que todo sea dicho, trae como consecuencia los conocidos catarros tan propios de esta época del año.

En muchas localidades dicho aumente de temperaturas ha sido extraordinario: Valencia, por ejemplo pasó de una máxima el pasado domingo de 13.8ºC, una máxima por debajo de la media de las que suelen darse en enero; a una máxima ayer lunes  de 24.4ºC, superior a la media de las máximas de mayo. Una subida espectacular de más de 11ºC.

Pero sin duda también ha sido noticia a lo largo del puente las temperaturas mínimas que se alcanzaron la pasada madrugada del viernes al sábado, una madrugada gélida que dejó tiritando los termómetros a lo largo y ancho de nuestra geografía. La nieve que había caido durante los días anteriores en muchos lugares, unido a los cielos despejados y los vientos en calma formaron un cóctel perfecto para que el descenso térmico nocturno fuera sobresaliente. La siguiente tabla, recopilada por el forero drakis de meteored, recoge algunos de los valores mínimos que se alcanzaron dicha madrugada, tanto en zonas habitadas como en parajes donde algunos aficionados intentan catalogar los puntos más fríos de nuestra península:

Sin duda unas mínimas espectaculares que vuelven a poner en entredicho esa imagen preestablecida que tiene nuestro país de sol y calor.

Otra de las noticias de este puente ha sido el problema aéreo causado por los controladores. No voy aquí ha hablareles de ello ni mucho menos, creo que ya habrán tenido ustedes un bombardeo de información acorde al problema que se ocasionó, pero sí que vamos a utilizarlo para lanzar una reflexión que me hace un amigo. Durante la madrugada del viernes al sábado no volaron aviones sobre la península. ¿Pudo esto influir de alguna forma en las temperaturas?

Tras los atententados del 11-S, durante dos-tres días no voló ningún avión sobre el cielo de Estados Unidos. Algunos estudios dicen que las temperaturas mínimas de aquellos días descendieron unos 2ºC sobre las temperaturas mínimas previstas. Los gases lanzados por los aviones y las estelas que forman atrapan el calor emitido por la Tierra durante la noche reemitiéndolo de nuevo hacia la superficie, evitando de esta forma que el descenso térmico sea mayor. La noche del 3 al 4 de Diciembre ha sido la más fría hasta ahora del presente otoño-invierno; así estaba previsto. Pero, ¿es posible que lo haya sido aún más de lo previsto, especialmente en las zonas de mayor frecuencia habitual de sobrevuelo de aviones? Difícil saberlo, pero interesante sin duda...

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