Las Provincias

Miniagujeros de ozono sobre Valencia

Antonio Rivera - 20 Ene 2012 - 16:09

Leo en la edición digital de las provincias una noticia cuyo titular llama sin duda la atención: "Miniagujeros de ozono en Valencia". Vaya, ya lo que nos faltaba..para tener de todo. Aprovechemos la noticia para hablar un poco del ozono y de la famosa capa que forma en la estratosfera...

El ozono es una molécula formada por tres átomos de oxígeno (O3), frente a el oxígeno que respiramos que está compuesto por dos (O2). Es una molécula curiosa, ya que cuando se encuentra en la parte baja de la atmósfera se considera un contaminante, mientras que su presencia en la estratosfera es fundamental para la existencia de la vida fuera de los océanos.

En la alta atmósfera, y con la presencia de la radiación solar, las moléculas de oxigeno (O2) se rompen en su forma atómica (O), con un solo átomo de oxígeno. Estos átomos formados encuentran rápidamente otras moléculas diatómicas (O2) formando una rara y curiosa molécula formada por tres átomos de oxígeno, el ozono (O3). Gracias a esa constante formación de ozono, en la que intervienen radiaciones solares muy energéticas (que al ser utilizadas en la alta atmósfera no llegan a la superficie) y a la también constante destrucción de las moléculas de ozono también por radiaciones solares de alta energía, se forma un ciclo cerrado de constante formación y destrucción de ozono, cuyo resultado más importante es la eliminación de las radiaciones más energéticas procedentes del sol, evitando con ello que lleguen a la superficie del planeta.

Aproximadamente a unos 20 km de altura, la concentración de ozono presenta un pico importante. Es en esa zona donde tienen lugar la mayor parte de las reacciones antes citadas, y de ahí surgió el nombre de capa de ozono, para identificar esa zona donde la concentración de ozono es algo mayor que en el resto de la atmósfera, aunque dista mucho de ser una capa tal cual nos podríamos imaginar. Tampoco el agujero es un agujero al uso, un boquete abierto en mitad de la capa, sino que más bien es un lugar donde la concentración de ozono es menor de la esperada, algo que se detectó de forma reiterada y alarmante al comienzo de la primavera austral sobre la Antártida.

El famoso agujero de la capa de ozono fue uno de los temas medioambientales de mayor actualidad en las últimas décadas del Siglo XX. Recuerdo cómo nos aterrorizaban constantemente acerca de las dañinas repercusiones que la segura desaparición de la capa iba a causar sobre los humanos y demás animales. Aunque en la actualidad sigue siendo un tema recurrente cuando se enumeran las deferentes "espadas de damocles" que los seres humanos tenemos sobre nuestras cabezas, ha dejado sin duda de ser uno de los temas estrellas en la actualidad.

En primer lugar porque la presión de los grupos ecologistas ya consiguió que en 1987, más de 150 países ratificaran un acuerdo internacional, el Protocolo de Montreal, cuyo propósito era el de reducir gradualmente los niveles de CFC expulsados a la atmósfera. El acuerdo se firmó sin práctcamente complicaciones, entre otras cosas porque ya se habían encontrado sustitutos a estos gases, cuya fabricación era más económica y rentable para los paises ricos...

Pero también porque no está del todo claro que el llamado agujero de la capa de ozono sea consecuencia de nuestras actividades, y bien podría ser parte del complejo funcionamiento de la estratosfera polar, un funcionamiento que no acabamos del todo de entender...

Pues bien, la noticia que acaba de salir habla sobre una serie de agujeros que han sido detectados de forma reiterada sobre la península Ibérica durante el invierno y la primavera (menos mal que no son en verano, cuando a todos nos dá por tomar el sol...). El estudio es riguroso hasta el punto que ha sido editado en la prestigiosa revista 'International Jounal of Climatology', y además pone de manifiesto que en nuestra tierra se hacen estudios importantes y con proyección internacional a pesar de la famosa "fuga de cerebros" que padecemos. La investigación ha sido desarrollada por la Universitat de Valencia, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), el Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM) y la Universidad Politécnica de Valencia.

Aunque habrá que continuar las investigaciones sobre este curioso descubrimiento, podemos extraer dos conclusiones importantes según José Antonio Martínez, catedrático de Física de la Tierra y Termodinámica de la Facultad de Física y coordinador de este trabajo:  en primer lugar que  " El diámetro de los agujeros no es importante, lo relevante es su profundidad. La reducción temporal de la capa de ozono, del 9 al 39%, puede aumentar la incidencia de la radiación ultravioleta entre un 13 y un 49%";  y en segundo lugar que "Estos miniagujeros de la capa de ozono estratosférica, que afectan a toda la península Ibérica, son causados por la existencia de anticiclones anómalos sobre las islas Azores, que envían masas de aire de largo recorrido procedentes del Caribe hacia nuestro territorio"; o sea, que no son consecuencia de nuestras actividades.

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