Arlene, la primera tormenta tropical de la temporada

Antonio Rivera - 20 Ene 2012 - 16:12

Aunque la temporada de huracanes en el Atlántico comenzó oficialmente el pasado 1 de junio, y terminará el 30 de noviembre, hasta la fecha, ningún ciclón había conseguido alcanzar la velocidad de vientos suficiente para convertirse en tormenta tropical, y de esta forma, ser adquirir un nombre propio. Habrá que esperar a los próximos meses para ver como se comporta esta temporada de huracanes, la cual, según los expertos, se espera que sea más activa de lo normal.

Lo que no cabe duda es que estos fenómenos meteorológicos propios de los trópicos son uno de los fenómenos naturales más trágicos para la humanidad.Y ya no sólo por su intrínseco poder destructivo, sino que también porque en la mayoría de los casos los países afectados carecen de las infraestructuras necesarias para cobatirlos. De nuevo, como casi siempre, la pobreza se alía con la naturaleza para aumentar las consecuencias catastróficas.

En su concepción, estas estructuras meteorológicas son formaciones ciclónicas, o sea borrascas; con la diferencia que en estos casos la energía que se pone en juego no es la producida por la diferencia de temperatura entre dos masas de aire como ocurre con las borrascas de nuestras latitudes, sino que en el caso de estas borrascas tropicales la energía proviene de las altas temperaturas del mar. Las inmensas cantidades de agua que se evaporan liberan su calor de vaporización cuando condensan formando las nubes, y poniendo de esta forma en juego una cantidad inmensa de energía. Se estima que un huracán expulsa energía a razón de 50 a 200 trillones de vatios al día, aproximadamente la cantidad de energía liberada por la explosión de una bomba nuclear de 10 megatones cada 20 minutos, 70 veces la energía consumida por los humanos en todo el mundo o 200 veces la capacidad de producción de energía eléctrica de todo el mundo.

Según la intensidad estas formaciones ciclónicas tropicales se denominan: depresiones tropicales, si la velocidad de sus vientos no alcanza los 60

Km/h; tormentas tropicales, si oscila entre 60 y 120 Km/h, y ciclones tropicales, cuando los vientos superan los 120Km/h. Los ciclones tropicales reciben distintos nombres dependiendo de la zona de formación: huracanes en los océanos Atlántico y Pacífico oriental, tifones en el Pacífico occidental, ciclones en el Índico, baguíos en Filipinas y willy-willies en Australia.

Pues bien, en estos momentos, en pleno Golfo de México, tenemos formada la tormenta tropical Arlene, que según las previsiones, alcanzará la costa de México, aproximadamente sobre la zona de Tuxpan, el jueves por la mañana, hora local de México. según los últimos datos, la tormenta tiene en estos momentos vientos sostenidos de 85 Km/h, y dado que las condiciones en altura so favorables para su desarrollo, se espera que se intensifique antes de llegar a Tierra, no descartándose que pueda llegar a hacerlo con categoría de huracán, para lo cuál necesita vientos de 119 Km/h sostenidos.