Las Provincias

El volcán de Islandia

Antonio Rivera - 20 Ene 2012 - 16:07

La nube formada por la erupción del volcán Eyjafjalla, situado en Islandia, ha sido sin duda la noticia del día. No se trata de un hecho excepcional, ni por la magnitud de la erupción ni por el lugar donde se ha producido, sin duda uno de los países con mayor actividad volcánica del mundo, sino por el hecho de que la nube volcánica que está produciendo la erupción ha paralizado el tráfico aereo de buena parte del norte de Europa.

Estas nubes volcánicas están formadas por pequeñas partículas de vidrio, rocas pulverizadas y silicato, lo que supone sin duda un problema para la aviación, ya que son materiales que pueden entrar en las turbinas de los aviones ocasionando averías muy serias. La situación sinóptica existente ha favorecido que dicha nube se vaya desplazando hacia el continente, impulsada por los vientos reinantes en la zona. Aparte del problema que durante el día de hoy ha afectado al tráfico aéreo, hay que seguir vigilando la evolución de dicha nube, ya que los gases que la forman, además de las partículas en suspensión, pueden causar problemas respiratorios.

Seguro que se han preguntado: ¿Puede tener esta erupción consecuencias en el clima? La verdad es que en principio no, ya que aunque sí que existe una relación entre la actividad volcánica y el clima, sólo en casos excepcionales de erupciones volcánicas explosivas se produce una influencia en el clima. Y esto es así porque en las grandes erupciones, la nube volcánica es capaz de llegar hasta la estratosfera, donde aprovechando las corrientes de aire que existen allí, expanden las cenizas y demás materiales por todo el planeta, creando de esta forma como un velo que envuelve toda la Tierra. Dicho velo hace que la cantidad de radiación solar que nos llegue disminuya, y por tanto las temperaturas en la superficie descienden.

Tenemos diferentes antecedentes históricos que demuestran esto último. Así, por ejemplo, la erupción del volcán Pinatubo en 1991 hizo que la temperatura global de la Tierra bajara entre 1 y 2ºC. Por otra parte, la violenta erupción del volcán Tambora en 1815, hizo que el año 1816 se le conozca como "el año sin verano", debido a las bajas temperaturas que se dieron en Europa y en buena parte del planeta. Los cuadros del famoso pintor William Turner reflejan a la perfección los colores rojizos y ocres que en aquella época gobernaban los cielos europeos debido a la gran catidad de partículas que, procedentes de la erupción, estaban suspendidas en la atmósfera.

El volcán Eyjafjalla está muy lejos de tener una potencia similar, aunque todabía hay que vigilarlo porque su erupción aún sigue en marcha. Además, los vulcanólogos miran de reojo hacia el Monte Katla, un volcán más poderoso también situado en Islandia, y que curiosamente sus últimas tres grandes erupciones han venido justo después de que el volcán Eyjafjalla entrara en erupción.

Los volcanes, aparte de maravillarnos con unas imágenes espectaculares a la vez que temibles, son fundamentales para la vida, ya que son una pieza fundamental dentro del denominado ciclo del carbono. El carbono, tras ser depositado en los fondos marinos, se hunde bajo la corteza terrestre para luego salir a la atmósfera en forma de CO2, a través de las erupciones volcánicas, quedando de esta forma de nuevo a disposición de los seres vivos.

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