Las Provincias

Sequía e incendios forestales

Antonio Rivera - 15 Mayo 2014 - 12:45

 Los  incendios forestales no dejan de ser, en cierto modo, una consecuencia de nuestro “benigno” clima. Los veranos cálidos y extremadamente secos propios del Clima Mediterráneo convierten nuestros bosques, sobre todo tras inviernos y primaveras secas, en un polvorín. Si además las condiciones meteorológicas son desfavorables (vientos de poniente secos y moderados con altas temperaturas) en caso de producirse un incendio las labores de extinción son muy complicadas debido a la velocidad con la que se extiende el fuego.

Ya les comentaba hace unos días que estamos viviendo en la Comunidad Valenciana desde el pasado verano una sequía con tintes históricos. El otoño, la época tradicionalmente más lluviosa en nuestra zona fue muy seco, sin la presencia de los grandes temporales otoñales que no dejan de ser una seña de identidad de nuestro clima. Además, tanto el invierno como lo que llevamos de primavera, siguen con esta tónica de falta de lluvias debido al continuo paso de potentes borrascas atlánticas que nos dejan en nuestra zona vientos secos sin apenas precipitaciones. Y lo peor de todo es que, a no ser que cambie mucho la situación de aquí al final de la primavera, lo normal es que durante el verano vuelva a dominar la extrema sequedad propia de la estación estival mediterráneo. No es, ni mucho menos, un panorama alagüeño, y los últimos incendios que han afectado a nuestro territorio como los de Calicanto, Cullera, Marines o Calles no hacen presagiar nada bueno.

Una de las consecuencias de esta sequedad que arrastramos es que nuestros bosques y suelos están tan faltos de agua que ante cualquier chispa arden con facilidad y rapidez. La sequía en sí no es la que provoca los incendios, sino que crea unas condiciones favorables para que estos se desarrollen en caso de producirse. Ante esta situación extraordinaria se ha adelantado incluso el periodo de prohibición para la quema de márgenes de cultivo, rastrojos y restros agrícolas. Normalmente esta prohibición está vigente del 1 de junio al 30 de septiembre, pero este año entra en vigor desde hoy 15 de mayo. Y es que, aunque parezca mentira, son muchos los incendios que se originan cada año a partir de estas quemas "controladas", alrededor de 3.600 el año pasado sólo en la provincia de Valencia según informan los bomberos.

Siempre debemos tener presente cuando hablamos de este tema que alrededor del 90% de los incendios que se producen en España son provocados, directa o indirectamente, por el hombre. Un dato que pone en evidencia nuestras constantes negligencias frente al medio ambiente, pero que tiene una parte positiva: podemos reducir de forma muy importante los incendios si hacemos las cosas bien hechas. Es por tanto necesaria una buena política de prevención, basada en la limpieza del monte y creación de cortafuegos; una mejora en la vigilancia con sistemas de teledetección y cámaras infrarrojas; y disponer de equipos suficientes y cualificados para la lucha contra el fuego, aspectos todos ellos, por cierto, que se han visto afectados por los recortes, algo sin duda que vamos a padecer.

Además debemos usar el sentido común, algo que debería ser sencillo pero que año tras año se pone de manifiesto que no es así, y no encender fuegos cuando y dónde esté prohibido, no lanzar colillas desde los vehículos por las ventanillas, ni dejar botellas o vidrios abandonados en el bosque que pueden hacer de efecto lupa a los rayos de sol y acabar provocando un incendio. En definitiva, aplicar las llamadas buenas prácicas.algo que debería fomentarse desde la educación en las escuelas.

Y por último, y considero que no menos importante, endurecer las penas a pirómanos y negligentes, con cuyas actuaciones perdemos todos. 

Esperemos que todas las previsiones poco halagüeñas que hay sobre esta temporada de incendios fallen y que podamos hablar después del verano que no hemos sufrido incendios importantes, pero son tantas las cosas en contra que mucho me temo que no será así...veremos.

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