Ola de calor...¿Cambio climático?

Antonio Rivera - 20 Ene 2012 - 16:11

La ola de calor que desde hace unos días está afectando al conjunto de la Península Ibérica está dando mucho que hablar...y con razón. A tenor de los datos térmicos que se han alcanzado estos últimos días, muchos de ellos efemérides en varios observatorios para un mes de abril, probablemente nos encontramos ante una de las entradas cálidas más importantes de los últimos años.

Vaya por delante que el término "ola de calor" es un término más periodístico que científico, aunque su utilización ha calado en la opinión pública hasta tal punto que ya se utiliza en textos meteorológicos. Aún así, hay que tener cuidado con su utilización, ya que su uso se ha generalizado tanto que se está desvirtuando hasta el punto que ahora, a cualquier subida de temperaturas se le aplica el término ola de calor.

Intentando aceptarlo como término científico, podríamos decir que una ola de calor se produce cuando las temperaturas son más altas de lo normal en una zona determinada, durante un determinado periodo de tiempo. Difícil es determinar ese periodo de tiempo, pero se podría aceptar que hablamos de mínimo dos-tres días. En nuestro país, las olas de calor se producen cuando la configuración sinóptica, la posición de anticiclones y borrascas, favorece la entrada sobre la península de una masa de aire cálida y seca que viene del norte de África. Esa es precisamente la situación que tenemos en estos momentos, y fruto de ella, las temperaturas están siendo estos días elevadas en buena parte del país.


En particular, llaman la atención las temperaturas alcanzadas en las comunidades cantábricas, donde se produce un fenómeno parecido al poniente en las costas valencianas, ya que la masa de aire atraviesa la meseta recalentándose, antes de bajar hasta el cantábrico, calentándose aún más al aumentar la presión a la que se ve sometida dicha masa al bajar desde la meseta a la costa.

Por cierto, la masa de origen norteafricana que nos está afectando lleva en su seno gran cantidad de polvo en suspensión, polvo que proviene del desierto del Sahara. Esa es la explicación al hecho de que los cielos, pese a estar despejados, no están luciendo un azul intenso, sino más bien un aspecto blanquecino y turbio, debido al efecto que sobre la luz causan estas partículas de arena en suspensión. Este fenómeno óptico es conocido como calima. También es la explicación a que allí donde se han producido pequeñas precipitaciones, hayan ido acompañadas de barro.

Lo verdaderamente importante de esta situación que estamos viviendo es la cantidad de efemérides meteorológicas que se están produciendo, con récords de máximas en multitud de observatorios para el mes de abril, un mes, por cierto, que en los últimos años se estaba comportando de manera totalmente opuesta, siendo uno de los meses que estaba registrando temperaturas más bajas de lo normal en la mayoría de los observatorios.

Es pronto no obstante para sacar conclusiones de esta ola de calor, y ni mucho menos podemos hablar del cambio climático a la hora de analizarla. El clima es un promedio a largo plazo, y no un episodio puntual. Igual que no hablamos de cambio climático cuando una ola de frío importante nos afecta, tampoco podemos hacerlo ahora y echarle la culpa de ello al calentamiento global. Sólo si estas olas de calor se convierten en algo habitual, es cuando empezarían a formar parte de nuestro clima y de esta forma podríamos estudiarlas dentro del prisma del cambio climático. Hasta entonces, sólo serán un episodio meteorológico más. Como ven, y como hemos comentado en más de una ocasión, tiempo y clima no son lo mismo.