Las Provincias

Los combustibles fósiles: "son lo mismo, pero no son iguales"

Antonio Rivera - 20 Ene 2012 - 16:07

Cuando se habla de los combustibles fósiles se hace referencia al carbón, al petróleo y al gas natural, sin duda las tres grandes fuentes de energía que mueven nuestro mundo industrializado. Siempre que se habla de ellos se hace de forma genérica, incluyéndolos a todos en el mismo saco. Aunque bien es cierto que todos ellos tienen características comunes también lo es que entre ellos existen diferencias importantes que merecen ser destacadas.

Empecemos por las similitudes: como su nombre indica los 3 son combustibles, ya que en presencia de oxígeno se oxidan de forma violenta desprendiendo energía, a la vez que emiten a la atmósfera diferentes óxidos como el vapor de agua o el CO2, gases de efecto invernadero. Son fósiles, porque provienen de restos de seres vivos que vivieron en épocas remotas. Además se les considera una fuente de energía no renovable ya que su proceso de formación es infinitamente más lento que el ritmo actual de uso de los mismos, lo que nos augura su futuro agotamiento. Algo, sin duda que producirá muchos quebraderos de cabeza al planeta en el presente siglo.

Hasta aquí las similitudes. Vamos ahora con las diferencias: en primer lugar, y aunque como decíamos los 3 se forman a partir de restos de seres vivos, no todos provienen de los mismos seres vivos. Mientras que el carbón se formó a partir de vegetales muertos, hojas, maderas, cortezas y esporas, el petróleo lo hizo a partir de restos de plancton marino principalmente. Por su parte, el gas natural aparece como derivado del proceso de formación tanto del petróleo como del carbón, por lo que se encuentra frecuentemente en yacimientos de petróleo, disuelto o asociado con el petróleo, o en depósitos de carbón. Por otra parte, si atendemos a su combustión para obtener energía, su comportamiento es distinto en cada caso. Debido a su composición química diferente, la liberación de CO2 por energía generada dista mucho de ser igual. Así, la combustión de gas natural para la obtención de energía eléctrica emite aproximadamente 500 gramos de CO2 por cada kWh producido, el petróleo 700 gramos por kWh y el carbón 900 gramos por kWh. Estos datos son importantes ya que nos indican que el impacto ambiental que tiene cada uno de ellos a la hora de utilizarlos como combustible es muy distinto, a pesar de que siempre se hace referencia a ellos de forma conjunta.

Como ven, y como decían en un mítico sketch Martes y 13: “Son lo mismo, pero no son iguales”.

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