La hora del planeta

Antonio Rivera - 20 Ene 2012 - 16:07

Promovido por el grupo ecologista WWF, esta tarde-noche, entre las 20.30 y las 21.30 horas, se celebra lo que han dado en denominar la “hora del planeta”. Uno no es muy amigo de estos gestos, ya que pienso que la hora del planeta deberían de ser todas las horas. Además, analizando los datos del año pasado, el apagón provocó un aumento del consumo, ya que cuando una hora más tarde volvieron a encenderse las luces de todos los edificios públicos y demás, se produjo un pico en el consumo eléctrico mayor que el que se hubiera producido si dichos edificios hubieran seguido iluminados durante esa hora (en muchas ocasiones el encendido es el momento de mayor consumo).

 Pero sí que es verdad que deben de utilizarse estos gestos para la reflexión. Los seres humanos necesitamos energía para desarrollar prácticamente todas nuestras actividades, sobre todo en los países industrializados donde nuestra forma de vida no sería posible sin un gasto considerable de energía. Existen muchas formas de obtener energía, pero desgraciadamente a día de hoy seguimos dependiendo de los combustibles fósiles como fuente de energía. En concreto, cerca del 75% de la energía que consumimos en el mundo proviene de la quema del carbón, el petróleo, el gas natural y sus derivados, en cuya combustión se liberan a la atmósfera grandes cantidades de los llamados gases de efecto invernadero. Parece probado que parte del aumento de temperaturas que ha sufrido nuestro planeta a lo largo del S-XX- alrededor de 0.74ºC- se debe al aumento de la concentración de estos gases en la atmósfera. Por tanto, y cara al futuro, se nos plantean dos problemas fundamentales en relación a la cada vez mayor demanda energética: la posible alteración climática que supondría el seguir emitiendo gases de efecto invernadero a la atmósfera y el progresivo agotamiento de dichas fuentes de energía, ya que al ser unas fuentes energéticas no renovables, su regeneración es mucho más lenta que su consumo, con el consiguiente agotamiento de las reservas.

 ¿Y qué podemos hacer? Pues creo que tenemos que basar nuestra estrategia en tres puntos fundamentales: ahorro, eficiencia y desarrollo de nuevas fuentes de energía. Hasta que seamos capaces de poder desarrollar de forma económica y técnicamente viable un sistema energético basado en energías alternativas o desarrollemos fuentes de energía como la famosa fusión nuclear (algo para lo que siempre faltan 30 años), no nos queda otro remedio que seguir consumiendo combustibles fósiles. Por tanto debemos trabajar para que el impacto de dicho consumo sea lo mínimo posible, mejorando la eficiencia de nuestra tecnología (un ejemplo sería la sustitución de las bombillas tradicionales por las de bajo consumo, las cuales gastan menos e iluminan más, o sea son más eficientes), y fomentando el ahorro energético, en una sociedad como la nuestra que si por algo se caracteriza es por el despilfarro.

 Por tanto hagan lo que quieran esta noche; apaguen o no sus luces entre las 20.30 y las 21.30, pero, eso sí, intenten a partir de hoy mismo incluir el ahorro energético dentro de sus prioridades. Les aseguro que el planeta lo agradecerá…..y sus bolsillos también.