Las Provincias

Descubren una nueva corriente oceánica

Antonio Rivera - 20 Ene 2012 - 16:07

Ayer saltó una de esas noticias que pasan bastante desapercibidas en la mayoría de los medios de comunicación. En medio de garzones, trasvases, corrupciones, terroristas conferenciantes, paro y demás historias con las que día a día nos bombardean los medios, se coló una de esas noticias científicas que pasan poco más que desapercibidas, aunque su importancia a largo plazo seguro que es mucho más importante que nuestras batallitas políticas diarias.

La noticia hace referencia al descubrimiento de una nueva corriente oceánica, que desde las profundidades que rodean la Antártida transporta aguas muy frías y ricas en oxígeno hacia el norte. No es del todo exacto que se haya descubierto en estos momentos, sino que lo que se ha conseguido es poder medir el caudal y su velocidad, algo que se desconocía. Los científicos han podido comprobar que se trata ni más ni menos de la corriente más fuerte jamás medida a tres kilómetros de profundidad, y que el caudal trasportado por la misma es 40 veces superior al del río Amazonas, el más caudaloso de la Tierra.

Aún es pronto para sacar conclusiones de este nuevo descubrimiento, pero sin duda será importante para el avance en el conocimiento acerca del clima de nuestro planeta, ya que las corrientes marinas son una de las piezas más importantes- y más desconocidas- dentro de nuestro sistema climático. Gracias a la alta capacidad calorífica que tiene el agua, esta es capaz de captar el calor que le llega del sol y almacenar en su seno dicha energía para ir devolviéndola a la atmósfera lentamente. Las grandes corrientes marinas, que son como grandes autopistas de agua que recorren los océanos, se encargan de distribuir dicho calor a lo largo de su viaje desde las zonas ecuatoriales hacia las polares. De esta forma, las corrientes se unen a la atmósfera a la hora de distribuir el calor desde las zonas excedentarias hasta las deficitarias. No se sabe exactamente la cantidad de calor que es puesto en juego por los oceanos, pero incluso hay estudios que afirman que su importancia a la hora de trasvasar energía es tan importante y decisiva como la de la atmósfera.

En definitiva, una pieza más para incluir dentro del puzle climático que tantos dolores de cabeza nos dá.

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