Las Provincias

La cumbre de Durban

Antonio Rivera - 20 Ene 2012 - 16:13

Durante estos últimos días se ha celebrado en la ciudad sudafricana de Durban la decimoséptima cumbre de Naciones Unidas sobre el Clima. Tras horas interminables de reuniones, los 190 países asistentes, apenas han sido capaces de tomar algunas decisiones comunes frente a la lucha contra el cambio climático.

La amenaza del cambio climático es uno de los grandes retos a los que se enfrenta la humanidad durante el S-XXI. Dejando aparte las posibles incógintas inherentes a la posible evolución del clima, que las hay, lo que está claro es que no podemos cruzarnos de brazos y esperar a ver que pasa, porque si finalmente se cumplen las previsiones de una gran parte de la comunidad científica, las consecuencias pueden ser muy graves. Es por tanto necesario actuar, y actuar con rapidez, máxime si consideramos que las medidas a adoptar frente al posible cambio climático son buenas para nuestra planeta, se produzca dicho cambio o no.

Hasta aquí todos podemos estar de acuerdo, todos queremos un futuro mejor y una Tierra habitable para nuestros descendientes...¿cuál es por tanto el problema? ¿por qué no se unen los países para luchar por un mundo mejor y más saludable? ¿por qué no se estable de una vez por todas un acuerdo para limitar las emisiones contaminantes?

Pues porque al final, cada país acaba mirándose al ombligo y se olvida de la globalidad. Los ricos no quieren perder su parte del pastel ni su posición dentro del escalafón económico mundial; los países en vías de desarrollo, entre los que se encuentran China e India dos de los principales contaminantes del mundo, se niegan a que controlen sus emisiones, aduciendo, no sin falta de razón, que ellos también quieren vivir como lo hacen los ricos, cuyo bienestar actual se ha basado en la economía del carbono. ¿Qué valor moral tenemos los países ricos para exigir a los demás que no hagan lo que nosotros hemos hecho-contaminar- para que puedan vivir como nosotros lo hacemos ahora?

Y, ¿qué queda al final con todos estas cosas sobre la mesa?. Pues acuerdos poco vinculantes, hojas de ruta sin fecha de actuación, acuerdos de reducción de emisiones aceptados sólo por unos cuantos países (la UE y poco más)...en definitiva muchas buenas intenciones pero pocas obligaciones. Algo así como: reconocemos el problema pero ya veremos lo que hacemos con él dentro de unos años, cuando de nuevo nos volvamos a reunir. Veremos si para entonces, no es demasiado tarde.

Que quieren que les diga, a mi estas reuniones me recuerdan más a las típicas reuniones de vecinos o a una reunión de niños en el colegio en las que cada uno tira más por sus intereses que por los globales. Un auténtico gallinero en el que priva el: "y tú más", "si tú lo haces mal yo lo puedo hacer mal" o el "quién eres tú para decirme lo que debo hacer". Y mientras seguimos contaminando y utilizando una economía basada en unos combustibles fósiles con fecha de caducidad. Igual de triste como cuando se reúnen una vez tras otra los países del mundo para luchar contra la pobreza, mientras cada día mueren más niños en el mundo por culpa del hambre y nosotros seguimos tirando la comida a la basura.

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