La "superluna" del día de San José

Antonio Rivera - 20 Ene 2012 - 16:11

El próximo día 19 de marzo, coincidiendo con la festividad de "San José", se va a producir un fenómeno astronómico digno de mención. En concreto, la Luna, nuestro satélite, se va a situar en su posición más cercana a la Tierra desde hace casi 20 años.

En su viaje perpetuo alrededor de nuestro planeta, la Luna sigue una órbita elíptica, por lo que su distancia a nuestro planeta no es constante, sino que va variando. En concreto, cuando la Luna se encuentra más cerca de la Tierra, decimos que se encuentra en el perigeo, mientras que cuando se encuentra en el punto más alejado de su trayectoria está en el apogeo. Pero debido a la influencia del sol, la órbita de la Luna es bastante compleja, y no siempre esas distancia máximas y mínimas son las mismas en cada giro.

En esta ocasión, lo verdaderamente destacable es que el próximo 19 de marzo se producirá el perigeo lunar más corto de los últimos años, o dicho con otras palabras, que la Luna estará más cerca de nuestro planeta de lo que lo ha estado en las última dos décadas. En concreto, esa distancia será de 356.577 kilómetros, frente a los 380.000 Km de media. y los 407.000 Km que pueden llegar a darse durante el apogeo. Además, ese día coincide que hay Luna llena, con lo que el espectáculo visual será más espectacular si cabe.

Y, ¿puede tener esto alguna consecuencia? Pues más allá del espectáculo visual que provocará el poder disfrutar de una Luna en el cielo un tanto más grande de lo normal, en concreto y según los científicos un 14% más, y con un brillo un 20% mayor del habitual, parece que no. Bien es cierto que la Luna, debido a ser un gran cuerpo celeste a una distancia relativamente corta de nuestro planeta, sí que influye en algunos aspectos terrestres, como es el caso de las mareas. Y también es cierto que la gravedad lunar es capaz de causar pequeños, aunque medibles, flujos y reflujos en los continentes, o sea, elevaciones y descensos en tierra firme como hace el agua de mar, un fenómeno que los científicos conocen como mareas de tierra.

Se han hecho también muchos estudios sobre la influencia que puede tener la Luna en nuestro comportamiento, analizando por ejemplo el número de

asesinatos que se cometen con luna llena, o incluso el número de nacimientos que según algunos aumenta en esta fase lunar, aunque los resultados no son muy esclarecedores y todo parece indicar que no existe ninguna influencia lunar en estos casos.

También se ha hablado mucho estos días acerca de la posible relación que pueda haber entre la "superluna" del próximo día 19 y el terrible terremoto que afectó Japón el pasado Viernes. Según explica John Vidale, sismólogo de la Universidad de Washington y director de la Red Sísmica del Noroeste del Pacífico, cuando las mareas (oceánicas o terrestres) son lo suficientemente fuertes, pueden causar terremotos: "Tanto el Sol como la Luna ejercen una ligera tensión sobre la Tierra, y si miramos bien podemos observar un ligero aumento de la actividad tectónica cuando ambos están alineados. De hecho,durante las lunas llena y nueva se puede observar un incremento de un 1% en la actividad sísmica, y una actividad ligeramente más alta en los volcanes". O sea, puede haber una influencia de las fases lunares en los terremotos de forma indirecta, pero mínima...

Además, según los científicos, el tirón gravitatorio de la Luna durante el perigeo no varía lo suficiente como para cambiar la altura de las mareas y alimentar, por lo tanto, ninguna clase de desastres naturales. O sea, que haya luna llena o nueva sí que puede aumentar mínimamente el riesgo, pero que sea durante el perigeo no. Por si esto fuera poco, el terremoto se produjo el pasado día 11, cuando la Luna estaba realmente más cerca de su punto más lejano de la Tierra -apogeo- que de su punto más cercano del 19 de marzo.

Para terminar, sólo recomendarles que disfruten del espectáculo visual del próximo sábado, día en el que además los cielos estarán despejados en buena parte del país. Y si puede ser, no pierdan de vista a la Luna a medida que ésta se desliza por la línea del horizonte, en el Este, cuando está "saliendo". En ese momento se verá si cabe más grande, ya que una Luna baja en el horizonte parece ser más grande de lo que realmente es debido a una extraña ilusión que los astrónomos no acaban de comprender, y que parece tener su causa en un error de procesamiento de nuestro cerebro que engrandece la Luna en el horizonte al tener objetos con qué compararla y la hace más pequeña arriba en la soledad del cielo, donde no hay nada con qué compararla.