Las Provincias

¿Por qué no funcionan los radares meteorológicos?

Antonio Rivera - 20 Ene 2012 - 13:47

No son pocos los inventos que han aparecido a lo largo de la historia de la humanidad a partir de conflictos bélicos, en los que la necesidad de estar por encima del enemigo hace que se agudice el ingenio y la ciencia y la tecnología se desarrollen con gran rapidez.

Así sucedió en los inicios de la Segunda Guerra Mundial, cuando el Imperio Británico comenzó a fabricar radares que eran capaces de detectar la presencia y el movimiento de la aviación y de las embarcaciones de la flota alemana. Pronto se descubrió su utilidad para detectar también la formación y el desplazamiento de tormentas para prever las condiciones meteorológicas, naciendo así los radares meteorológicos.

El radar meteorológico funciona de la siguiente manera: emite un impulso de radiación microonda (una señal) y registra el eco de las radiaciones que se detectan en el retorno al ser reflejadas por las gotas de agua. Es por tanto un elemento fundamental para detectar en un momento determinado dónde está lloviendo. Si esto ya de por sí es importante, aún lo es más el hecho de que analizando esos ecos se puede determinar con qué intensidad lo está haciendo.

En España, los radares meteorológicos empezaron a utilizarse a partir de dos acontecimientos meteorológicos aciagos de nuestra historia: La "Pantaná" de Tous del
82 y las grandes inundaciones que se produjeron en Bilbao en 1983. A partir de estos sucesos, se tomó conciencia de la necesidad de utilizar estas herramientas para poder actuar con la mayor celeridad posible ante eventos catastróficos.

En la actualidad, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) posee 15 radares distribuidos por la geografía española…de los cuales en estos momentos no funcionan
7. No parece lógico que en pleno S-XXI suceda esto en un país industrializado. Si bien es cierto que los radares son elementos bastante complejos, cuyo mantenimiento
es complicado y cuyas reparaciones son bastante costosas, no es menos cierto que su papel es fundamental a la hora de vigilar situaciones de alto riesgo meteorológico.

Un claro ejemplo de lo que denominamos situaciones de alto riesgo en las que la observación del radar adquiere gran importancia lo tenemos en las llamadas “gotas
frías” que algunos años sufrimos en nuestra Comunidad por estas fechas. En estas situaciones, es muy importante localizar las zonas en las cuales las precipitaciones
son más intensas y estacionarias, para de esta forma tomar las medidas de prevención oportunas lo más rápido posible. Pues bien, entre los 7 radares que no funcionan se encuentra el de la Comunidad Valenciana, situado en Cullera.

¿Quiere esto decir que estamos ciegos e indefensos ante una posible situación de alerta? No del todo, no se asusten: el radar no es el único elemento que podemos utilizar para la vigilancia meteorológica -menos mal- ya que el análisis de las imágenes del Meteosat, los datos meteorológicos en tiempo real que mandan las estaciones meteorológicas y servicios como el SAIH, ayudan también en esas labores. Aún así, la importancia del radar es tal que no podemos ni debemos prescindir de ellos.

Esperemos, por el bien de todos, que los radares vuelvan a funcionar pronto, y que notengamos que acordarnos de Santa Barbara…cuando truene.

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