El gran diseño de Stephen Hawking

Antonio Rivera - 20 Ene 2012 - 16:10

Hace pocos días que salió a la venta en nuestro país uno de los libros científicos que más expectación han levantado antes incluso de ponerse a la venta. Dos son las razones para este hecho no muy habitual en la literatura científica: por un lado la figura de Stephen Hawking, sin duda el científico más respetado y mediático de los últimos años; y por otra, la tesis que este libro defiende, afirmando que no es necesaria la existencia de un Creador para explicar el inicio del Universo. No me negarán que esto sí que es un Gran Diseño....editorial y de marketing.

He aprovechado este fin de semana para leerlo (apenas son 200 páginas) y la verdad es que he de confesarles que, independientemente de la tesis que defiende, me ha parecido un buen libro, un libro de divulgación científica ameno y riguroso.

Y es que gran parte del libro es un puro ejercicio divulgativo acerca de cómo los seres humanos han intentado a lo largo de la historia buscar una explicación al funcionamiento del Universo. Desde los griegos que fueron los primeros en buscar causas naturales a los fenómenos de la naturaleza, dejando de lado la imagen de un dios que gobernaba todo lo que sucedía a nuestro alrededor, pasando por los grandes logros de la Revolución Científica del S-XVII con Galileo, Descartes y, por supuesto Newton, hasta las grandes revoluciones de la física del Siglo XX, con la relatividad de Einstein y la física Cuántica como abanderadas. Es, sin duda, la parte más deliciosa del libro, un gran ejercicio divulgativo que consigue hacer comprensible teorías tan complejos como la relatividad y la cuántica, concepciones del mundo que parecen desafiar nuestro sentido común.

Es a partir de este momento cuando el libro se hace más denso y complicado, conforme se adentra en los últimos avances de la física teórica: teorías de cuerdas, multiuniversos, membranas, teorías del todo, la teoría M... Hay que reconocer no obstante que intentar explicar al público en general estos conceptos es altamente complicado. Se necesita tener unos sólidos fundamentos físicos y matemáticos además de, por qué no decirlo una gran imaginación, para ser de las pocas personas capaces de comprender completamente estas teorías. Aún así, Hawking y Leonard Mlodinow salen airosos de tamaño desafío.

Las últimas páginas del libro las destinan los autores desarrollar sus pensamientos y sus hipótesis acerca del Universo. Para Hawking y Leonard Mlodinow, la teoría M, en realidad un conjunto de teorías que intentan unificar las 5 teorías de las supercuerdas (según la cual todas las partículas son, en realidad, diminutas cuerdas que vibran a cierta frecuencia) y la supergravedad, bien podría ser la teoría definitiva, la teoría del todo con la que los físicos desentrañarán los secretos de nuestro Universo y conseguirá definitivamente aunar las 4 fuerzas que lo rigen. Es una teoría extremadamente complicada y que tiene como alguna de sus consecuencias la existencia de 11 dimensiones!!! (en contra de las 4 conocidas: las 3 espaciales, ancho, largo y alto, y la del tiempo), y la de billones y billones de universos. Esto último sería sin duda un paso más hacia la descentralización del ser humano como pieza fundamental de la creación, un proceso que a lo largo de la historia ha tenido ya múltiples episodios: Desde la creencia de nuestro planeta como centro del Universo, pasando por las ideas copernicanas de una Tierra que gira alrededor del Sol, hasta el descubrimiento de nuevas galaxias y planetas fuera de nuestro sistema solar, hemos ido poco a poco hemos ido alejándonos poco a poco de esa imagen del hombre como centro y fin de la Creación.

El hecho de que nuestro Universo no es más que uno de los billones que existen, permite a Hawking y a Mlodinow acabar con una de las vías que más se han utilizado para defender la existencia de Dios. Las constantes físicas y leyes que gobiernan nuestro Universo tienen unos valores determinados y si fueran tan solo un poco diferentes, el Universo no sería igual y nosotros no estaríamos aquí. Si existiera sólo un Universo, sería lógico pensar que alguien tuvo que hacer que esto fuera así, que estableciera tan finamente el valor de esas constantes para permitir que estuviéramos aquí. Con la existencia de billones de universos el problema se reduce a que estamos aquí porque es aquí donde las constantes permiten la existencia de la vida, mientras que en otros universos no es así. O dicho de otra forma, si estamos aquí no es porque alguien dotó al Universo de unas características especiales, sino que hay tantos universos que, al menos en uno, se han dado dichas condiciones por casualidad.

Hawking y Mlodinow dan un paso más allá y sostienen que el Universo surgió espontáneamente, como una fluctuación cuántica que englobaba todos los universos imaginables, y que por tanto, no hizo falta ningún creador, ningún dios, ya que todo surgió de forma natural y el Big-Bang es por tanto una consecuencia inevitable de las leyes de la física y no de ninguna mente superior.

Son indiscutibles las reacciones que esta última afirmación ha provocado y va a provocar. Es, sin duda, un gran desafío a las religiones cuyo principal argumento siempre es la existencia de un dios creador. Hace unos años, por ejemplo, el Vaticano aceptó la teoría del Big Bang porque ésta incluía la existencia de una 'singularidad', o sea un momento en el que todo el universo se reducía a un punto, la curvatura del espacio-tiempo se volvía infinita y, por tanto, suponía una frontera totalmente infranqueable para el conocimiento humano. O sea una tupida cortina que ocultaba convenientemente a Dios además de sugerir que de algún sitio deberían provenir el conjunto de leyes físicas que gobiernan el universo, porque en la 'singularidad' no podían existir.  Ahora bien, en contra de lo que algunos han empezado a decir por ahí, Hawkings no demuestra, ni mucho menos, la no existencia de Dios, sólo que el argumento previo de la Sí existencia no tiene porqué ser la única manera de verlo.

No sabemos si finalmente la famosa teoría M nos resolverá todos los interrogantes que aún nos quedan. Aún así, lo verdaderamente fascinante es que, los seres humanos, que no dejamos de ser una simple mezcla de átomos y moléculas al igual que las demás cosas que existen en el Universo, hayamos sido capaces de llegar a tales metas increíbles del conocimiento, a plantearnos teorías tan increíbles y fascinantes como estas.