Las Provincias

Einstein tenía razón

Antonio Rivera - 20 Ene 2012 - 16:11

Es una de esas noticias que pasan de puntillas por los medios de comunicación. En medio de campañas electorales, grescas políticas constantes, paro, corrupciones y enemigos públicos número 1 abatidos, apenas queda hueco para una noticia que sin ser tan mediática, tiene una trascendencia mucho mayor. Un experimento de la NASA acaba de demostrar que dos consecuencias importantes de la Teoría de la relatividad de Einstein son reales.

Albert Einstein (Ulm 1879-Princeton 1955) es, sin duda, el científico más mediático de la historia. Con su pelo alborotado, su mirada triste y su aspecto descuidado se convirtió en un icono del siglo XX.

Si su vida ya fue de por sí apasionante (les recomiendo si no lo han hecho leer una de las muchas biografías que hay sobre él) sus aportaciones a la física son sin duda de un valor incalculable.

En el año 1905, recién acabada su tesis doctoral, no era más que un desconocido y joven físico que se ganaba la vida trabajando en la oficina de patentes de Berna. Ese año, aprovechando los ratos libres que le dejaba el trabajo, el joven Einstein iba a hacer tambalearse las estructuras de la física que llevaban más de 200 años bien ancladas gracias a los trabajos de otro genio: Isaac Newton. En plena explosión de talento, a lo largo de este "Annus Mirabilis", Einstein escribió cuatro artículos fundamentales sobre la física de pequeña y gran escala. En ellos explicaba el movimiento browniano, el efecto fotoeléctrico (por el que ganaría el nobel en 1921, y que fue uno de los pilares básicos de la Física Cuántica)  y desarrollaba la relatividad especial y la equivalencia masa-energía. Cualquiera de esos cuatro artículos le hubieran situado por derecho propio en la historia de la ciencia. El hecho de haber escrito los cuatro lo colocan dentro del Olimpo de la Historia.

Su teoría más famosa es la Teoría de la Relatividad, una teoría que nos explica el funcionamiento del mundo partiendo de que la velocidad de la luz es la misma para todo observador y que además es una velocidad que no se puede superar. Como consecuencia de ella, el tiempo y el espacio pasaron a ser relativos, y a depender de la velocidad a la que se moviera un determinado cuerpo. Quizás la consecuencia más conocida de su famosa Teoría de la Relatividad es la que sin duda es la ecuación más conocida del mundo. La sencilla, elegante y trascendente E=m.c2 , que tiene como fondo el convertir la materia y la energía en una misma cosa.

Entre otras de las consecuencias de su Teoría están la curvatura del espacio-tiempo y el llamado efecto de arrastre de marco, en el que un cuerpo

en rotación -la Tierra por ejemplo- arrastra el espacio-tiempo. No son fáciles de entender estos aspectos ni mucho menos, pero podríamos decir que si imaginamos el espacio- tiempo como si fuera una sábana, el poner por ejemplo una pelota en medio de la sábana hace que la propia sábana se doble, se curve. Pues bien, eso es lo que ocurre con el espacio-tiempo: Los objetos muy pesados, como estrellas o planetas, distorsionan (curvan) con su gravedad el espacio y el tiempo a su alrededor. Fruto de esa curvatura surge la gravedad: imaginen que ahora dejan caer una canica sobre nuestra sábana curvada con la pelota en el centro. La canica acabará dirigiéndose hacia la pelota debido a esa curvatura que bien podríamos llamar gravedad.

Por otra parte, como los cuerpos están en rotación, arrastran ese espacio tiempo como sucede por ejemplo con una pelota girando sumergida en agua provocando un remolino a su alrededor.

Pues bien, estas dos últimas consecuencias de la Relatividad acaban de ser confirmadas a través de mediciones realizadas por un proyecto de la NASA, el Gravity Probe-B. Este satélite, apuntaba con sus giroscopios directamente a la estrella IM Pegasi desde su posición en órbita polar alrededor de la Tierra. Si la gravedad no afectara en absoluto al espacio y el tiempo, los giroscopios del satélite siempre apuntarían en la misma dirección.

Sin embargo, según los estudios recientemente publicados, los giroscopios experimentaron ligeros cambios en la dirección de su rotación, algo que sólo puede achacarse a la deformación del espacio y el tiempo alrededor de nuestro planeta, lo que supone la confirmación de las predicciones de Einstein. Queda de esta forma demostrado que la gravedad terrestre deforma el espacio y el tiempo.

Es esta, sin duda, una gran noticia para todos aquellos que amamos a la ciencia,  para todos aquellos que disfrutamos viendo como la mente humana es capaz de, poco a poco, comprender mejor el mundo en el que vivimos, gracias a genios, eso sí, como Albert Einstein.

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